El delicado arte de los fisionotrazos

LOS FISIONOTRAZOS DE NUESTRA COLECCIÓN

Por Eloy Martínez Lanzas


Fisionotrazos expuestos en un marco de madera dorada. Colección Martínez Lanzas-de las Heras.
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"Le graveur est l'esclave de son tableau; il doit connaitre à fond la science du dessin, comme un traducteur doit savoir toutes les finesses de la langue qu'il interprète"

Ambroise Tardieu (1788-1841), grabador francés.
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Antes de los inicios de la fotografía y de su uso, ya se conocía la cámara oscura para producir imágenes. La silueta y el aparato llamado fisionotrazo, son ejemplos de esta historia y que para algunos consideran como precursores de la fotografía (1).

Los fisiotrazos o fisionotrazos, son retratos realizados en perfil a partir de una silueta de tamaño natural. Su nombre deriva de la palabra fisonomía o fisionomía que se define como el aspecto particular del rostro de una persona. Un brazo articulado, llamado pantógrafo, trazaba un pequeño grabado al agua tinta, en un disco de cobre. Bastaban seis minutos de pose y cuatro días de trabajo para tirar una docena de pruebas de 5 cm. de diámetro. El fisionotrazo hará posible abaratar el retrato, aunque solo fuera de perfil, haciéndola asequible a un vasto público, la burguesía media muy extendida en la sociedad parisina. Su éxito fue inmediato, llegando incluso, en sus primeros momentos a competir con el retrato en miniatura pintado a mano sobre láminas de marfil, fenómeno similar al ocurrido más tarde a mediados del siglo XIX, que supuso un temible envite al delicado arte de la miniatura y que provocaría su casi definitiva extinción.

Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Dibujo de Fouquet. Retrato militar. 1793. B.N.P

Pero no se piense que el sistema era fácil. La elaboración de un fisionotrazo era un proceso complejo, requería de una gran técnica, conocimientos del grabado y grandes dosis artísticas solo al alcance de pocos. La ventaja sobre el retrato en miniatura era que una vez concluido el grabado sobre el metal, podía ser reproducido en varias copias todas ellas iguales con mínimo costo. Por el contrario el retrato artístico realizado con pinturas al guache sobre marfil, suponía un único original y en el caso frecuente de que el modelo satisfecho de su retrato solicitase una o más copia, obligaba al miniaturista comenzar de nuevo todo el proceso, generalmente haciendo copia no del modelo en vivo sino de su propio retrato. El resultado, es decir la copia de su propio retrato, no era la misma, casi siempre de inferior calidad en sus resultados a la obra original. Este problema era resuelto con eficacia con los fisionotrazos donde las copias, surgidas del tórculo, eran exactamente iguales.

Fisionotrazos expuestos en un marco de madera dorada. Col. Martínez Lanzas-de las Heras

Al definir el fisionotrazo como un retrato mecánico, parece dar a entender que cualquiera con un mínimo aprendizaje estuviera en disposición de acometer un retrato. Un trabajo en definitiva esencialmente artesanal y mecánico. Nada más lejos de la realidad. Fueron muy pocos los capacitados para conseguir buenos fisionotrazos. Además de tener un conocimiento profundo de las nuevas técnicas del grabado surgidas a finales del siglo XVIII, como era el aguatinta, del conocimiento y uso del pantógrafo, debía de estar en posesión de la formación artística y del talento necesario para obtener en un disco de no más de 5 cm. de diámetro la expresión de un retrato. Cualidades estas solo al alcance de un Chrétien, un Quenedey o de un Vicente Rodríguez en España.

Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Retrato femenino. 1795. Col. Lester Smith. Londres

Forzados muchos retratistas en miniaturas a instancias de sus clientes para obtener copias del original, con el objetivo de regalarlos a familiares y amigos, un oscuro pintor de Versalles, pero con conocimientos del grabado, llamado Gilles-Luis Chrétien ideó un sistema de reproducción rápido. Pocos pintores del siglo XVIII solían dominar la técnica del grabado. El grabado era considerado más propio del artesano. El tipo de grabado habitual en la Francia del siglo XVIII, era el buril, técnica esta que para dominarla requería varios años de formación. Presentamos en este artículo algunos ejemplos de pequeños grabados retratos en perfil realizados con esta técnica, coloreados a mano. Cualquier observador atento que establezca comparación entre estos retratos grabados al buril (fig.2 y 3) y los ejemplos de fisionotrazos que aquí mostramos, verán las profundas diferencias entre ellos. Los fisionotrazos están realizados con una técnica mixta, compleja que requiere de un arduo aprendizaje, mezcla de aguatinta, aguafuerte y acabados con buril, de aspecto delicado y aterciopelado de una gran belleza.

Fig. 1. Grabados franceses al buril coloreados a mano. Finales del siglo XVIII . Col. Martínez Lanzas-de las Heras

Fig. 2. Retrato de John Howard. Filántropo. Grabado al buril coloreado por Kelyn. 1790

Fig.3. Retrato masculino desconocido. Grabado al buril coloreados a mano. Hacia 1785

No obstante hay grabadores de gran talento que con la técnica tradicional de grabado al buril proporcionan una imagen compuesta íntegramente de líneas y punto, consiguiendo crear zonas de sombra, grises, dependiendo del grosor de la líneas, de lo próximas que estén, y sobre todo de como se cruzan unas con otras y sin recurrir a los fisionotrazos, obteniendo resultados espléndidos. Tal es el caso del retrato en perfil del químico Louis Proust, obra exquisita de Ambroise Tardieu (1788-1841), grabador y geógrafo, uno de esos artistas que necesitan rescatarlo del olvido y que una cita suya sirve de introducción a este artículo donde pone de manifiesto que el grabador ha de conocer a fondo la ciencia del dibujo. (fig.4).

Fig.4. Grabado al buril de Ambroise Tardieu. Retrato del químico Louis ProustCol. Martínez Lanzas-de las Heras

Para Chrétien el tipo de imagen obtenido por el aguafuerte de líneas cruzadas y puntos y las realizadas con el buril no le son suficientes para obtener lo que el quería. Será una tecnología innovadora del grabado que por aquel entonces se comienza a utilizar tanto en Francia como en Inglaterra, que es el aguatinta. Para poder expresarse, precisa crear tonos, semitonos, pasar del blanco al negro, traduciendo toda la gama de grises, pero no a través de líneas y puntos sino con manchas. Esta es la novedad: Chrétien y Quenedey se ejercitarán en esta complicada técnica, llamada del agua tinta que combinada con el aguafuerte y el buril, conseguirán fisionotrazos de gran belleza. Para ellos no serán grabados de reproducción sino de creación. Llegado a este punto y para una mayor comprensión del arte del fisionotrazo antes de describir las biografías de los protagonistas que hicieron posible esta delicada forma expresiva, haremos una descripción de cuales son las fases del fisionotrazo y de las técnicas aplicadas:

1. Con una fuente de luz, se arroja la sombra de la cabeza y parte del busto del modelo colocado de perfil sobre un papel colocado en un bastidor en vertical. El modelo se interpone entre el papel que sirve de pantalla y la fuente de luz. El retratista en el extremo de esta cadena, tiene frente a él la sombra que se recorta nítidamente en la transparencia del papel (fig.5).

Fig.5. Grabado francés de finales siglo XVIII, donde se ilustra como el operador dibuja la silueta proyectada sobre el papel gracias a un foco de luz de una dama que posa sentada.

2. El retratista provisto de instrumentos de dibujo, barra de grafito o tiza, hace el seguimiento del contorno exacto de la sombra proyectada sobre el papel, con pulso decidido y firme. El dibujo ha de ser claro, nítido y limpio, con gran definición.

3. El papel es descolgado del bastidor con el dibujo del contorno de la cabeza casi a tamaño natural. Ahora es preciso rellenar el vacío que encierra el perímetro, marcando los rasgos del modelo. El modelo en posición sedente, de perfil y con la mirada fija en un punto señalado del interior del taller, ofrece a la mirada aguda del retratista su fisonomía que inicia su trabajo a continuación, dibujando los ojos, las cejas, pestañas y párpados, el lóbulo de la oreja, la línea de crecimiento del cabello, las ondulaciones del peinado, los pómulos y mejillas, los labios y comisuras de la boca, para acabar con los adornos y vestido.

Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Dibujo de Fournier. El Conde de Yoldi. Col. Veerle Van Goethem

4. Tras esta fase, el modelo puede marchar. El artista ha tomado buena nota de cuantos elementos le son necesarios para asegurar el parecido. El papel con el dibujo es vuelto a colocarse en vertical, pero esta vez no sobre el bastidor que permitía la transparencia sino apoyado sobre una base rígida.

5. Esta fase de dibujo corresponde a una persona que no necesariamente ha de ser el grabador. Las tareas eran así repartidas. En el taller de Chrétien, asociado a en un principio a Quenedey y después a Fouquet y Furnier, a estos últimos le correspondía esta fase de trabajo. A partir de ahora entraba en escena el grabador, es decir Chrétien.

6. A continuación se colocaba el artilugio del pantógrafo de varillas de madera delante del dibujo y comienza el operador hacer la reducción a la escala deseada, tal como lo podemos ver la imagen que representa el pantógrafo de Quenedey (fig.6). El pantógrafo cuya invención se adjudica al gran Arquímedes hacia el año 250 a.c., es un ingenioso mecanismo articulado basado en un sistema de paralelogramos articulados capaces de desplazarse en un plano horizontal de tal manera que se pueden mover respecto a un punto fijo llamado pivote, y que ello permitirá copiar el perfil y reproducirla a otra escala; para ello se varía la distancia entre puntos de articulación, conservando siempre la condición de paralelismo entre las varillas, dos a dos. Para trasladar el dibujo a otra zona del papel se fija el pivote y se desplaza el punto de copiado sobre el contorno original, donde un agudo estilete situado en el punto de referencia reproduce el perfil.

Fig.6. Pantógrafo de Quenedey. Podemos observar el dibujo natural del modelo en papel colocado en vertical tras el pantógrafo, un mecanismo ingenioso basado en un sistema de paralelogramos articulados de varillas de madera que permitirá reducir el dibujo a la escala adecuada.

7. Una vez obtenida la reducción del dibujo en un círculo de 5 a 6 cm. de diámetro, se traslada a una placa de cobre protegida por una fina capa de polvo de resina. Para este procedimiento de traslado del dibujo reducido, Chrétien usa la perforación del papel, mediante una fina aguja siguiendo todo el contorno del perfil; frente, nariz, labios, mentón..., para pasar después a los rasgos del interior más determinantes; línea de cejas, arranque del cabello, parpados, aleta de nariz, labios y comisuras, orejas, complementos del vestido..., hasta alcanzar el metal y dejar vía libre a la acción del mordiente. Este contorno de puntitos sobre el metal apenas resulta imperceptible en los fisionotrazos, solo con la ayuda de una importante lente de aumento es posible visualizarlos. Según se aplica más o menos cantidad de polvo de resina, saldrán unos tonos más oscuros o más claros. La resina ha sido previamente adherida al cobre al ser sometida al calor de una llama. El grabador introduce el metal en el agua fuerte, la parte que esta menos cubierta de resina es mordida con mayor intensidad, mientras que el resto se ve afectado parcialmente.

Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Retrato de militar. Hacia 1795. Fundación Lázaro Galdiano.

Esta operación llevada a cabo por Chrétien, exigía una gran destreza y practica. El éxito del resultado radicaba en la experiencia, en un duro aprendizaje al lado de un maestro. Una vez eliminado la resina protectora, la plancha era trabajada al buril para ultimar detalles y sacar expresión; entintada y pasada por el tórculo traspasaba la tinta al papel humedecido el perfil. Esta primera impresión no era la definitiva, eran pruebas de estado. El operador volvía a enmendar partes no resueltas a satisfacción, tapando o descubriendo la superficie de resinas, retocando a la punta seca y volviendo a introducir la plancha en la cubeta del mordiente, controlando el tiempo de inmersión, hasta conseguir el retrato definitivo. Las calidades que se conseguían eran extraordinarias, desde el negro intenso a los suaves agrisados.

Fig. 7. Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Dibujo de Fournier. Retrato de la Duquesa de Osuna. 1798. B.N.P.

Tras esta breve descripción del complejo proceso del fisionotrazo, se comprenderá que no se actúa con la misma rapidez que el del simple dibujo. El invento de este ingenioso artilugio, es debido a Gilles-Louis Chrétien, nacido en Versalles en 1754 y fallecido en París en 1811. Hijo de un celebre violonchelista, Gilles-Louis mostró desde muy joven un espíritu inquieto y emprendedor, dotado para el pintura, el diseño y la música. Fue como su padre, un notable violonchelista de la capilla del Rey en Versalles. Son conocidas sus planchas de botánica y flores pintadas al guache en miniatura sobre pergamino y fijadas al vidrio, puestas a venta en 1776. Firmaba por “G.S.Chret” estos primeros trabajos simultaneándolos con los retratos en miniatura.


Fig.8. Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Dibujo de Fournier. 1791. D. 51 cm Col. Martínez Lanzas-de las Heras.

Pero sin duda Chrétien pasó a la historia como el inventor del fisionotrazo, fisionotipo o fisiotrazo en 1786 y perfeccionado más tarde por Quenedey y François Gonord Lesieur. Sus retratos se expusieron en los salones de 1793, 1795, 1796, 1798 y 1799. Vivió en el barrio de Saint Honoré para más tarde trasladarse al Palais-Royal donde asociado a Queneday, realizarían decenas y decenas de perfiles. Las desavenencias entre ellos surgieron y Queneday montaría su propio taller en la rue Petits-Champs, núm. 12 (4).


Fig.9. Fisionotrazo de Edme Quenedey. Retrato femenino. Dibujo del propio Quenedey. Hacia 1797. D. 60 mm. Col. Martínez Lanzas-de las Heras

Edme Quenedey nació en Les Riceys, Aube en 1756, alumno de François Devosges en Dijon, le hizo conocer el pantógrafo como reductor de escalas, instrumento que perfeccionó. Trasladándose a París y en esta ciudad conocerá a Chrétien con el que se asocia. Heennequin, su biógrafo señala que en su primer año de explotación (1788-1789), produjeron 850 retratos al fisionotrazo (2). Trabajó en Bruselas, Gante y París. Schidlof le señala en Hamburgo entre 1796 a 1801. Vuelto a París en 1818, reside en la calle Neuve des Petits-Champs, núm. 15. En esta época graba perfiles sobre cobre según el procedimiento de la aguatinta de Janinet y difunde retratos en tirada de color a mano (5).


Fig.10. Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Dibujo de Fouquet. Hacia 1793. D. 57 mm. Col. Martínez Lanzas-de las Heras

Separado Chrétien de Queneday, buscó socio primero con el retratista Jean-Baptiste Fouquet y más tarde con Fournier, con los que elaboraron cientos de retratos. En el salón de 1793 se expusieron 100 fisionotrazos, y tres años más tarde fueron 600 piezas las expuestas, lo cual explica la gran aceptación que tuvo en su momento esta particular forma de retratar, combinación de silueta y grabado, basado en el principio del pantógrafo.


Fig.11. Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Retrato del coronel de caballería Claude-Mariee-Henri de Montchênu. Dibujo de Fournier. Hacia 1793. D. 62 mm .Col. Martínez Lanzas-de las Heras

Jean-Baptiste Fouquet fue un extraordinario dibujante y pintor en miniatura, nacido en Verdum hacia 1761 y del que los diccionarios pocos datos nos ofrecen de este artista que merece ser rescatado del olvido. Fouquet se encuentra inscrito en la Escuela de la Academia desde 1776 a 1780. Llegó a París con 15 años alojándose en casa de M. Clouet, recaudador de tallas en el barrio de Marais, pues a partir de 1776 hasta 1780 llegó a ser administrador de pólvora y salitres en el Arsenal de París. A partir de 1792 dibuja perfiles de fisionotrazo junto a Chrétien y logrando ser un destacado diseñador de medallas. En el mes del germinal del año IV, fue tercer medallista. En 1795 presentó un cuadro en miniatura, dos retratos y doce cuadros conteniendo unos 50 retratos grabados por Chétien. En la librería de Gouzi presento dos cuadros conteniendo retratos hechos al fisionotrazo. En el mes de Nivôse del año VII consiguió ser el primer medallista en la Escuela de la Academia. Hacia 1798 rompe la colaboración con Chrétien (6). Fouquet y Chrétien vieron desfilar una clientela de la más variada en su taller, desde miembros de la familia Borbón, a funcionarios y burgueses. Fournier es otro oscuro colaborador de Chrétien, aunque menos dotado que Quenedey y Fouquet que firma sus fisionotrazos hacia 1790.

Fig. 12. Fisionotrazo de Bouchardy. Retrato masculino. Hacia 1820

Bouchardy, nacido en Lyon activo entre 1808 y 1840, se le considera el sucesor de Chrétien fallecido en 1811, en el Palais-Royal donde continuó explotando el procedimiento del fisionotrazo. Sus fisionotrazos hechos a partir de 1808, llevan la inscripción grabada “Bouchardy. Succe de Chrétien en Palais Royal”. Realizó también retratos en miniatura (fig). En el “l'Almanach de 25.000 adresses”, correspondiente al año 1840, se cita: Bouchardy, pintor en miniatura, Palais-Royal, galería de Valois, nº 116 (7). Aparte de los mencionados, también practicó el fisinootrazo en París de manera más esporádica, el miniaturista François Gonord, llamado Lesier (1756-1820), del cual la colección dispone el magnífico retrato de Napoleón firmado y fechado en 1813.


Fig.13. Fisionotrazo de Bouchardy. Hombre con gafas. Hacia 1820. Colección Martínez Lanzas-de las Heras 

La colección cuenta con cinco magníficos fisionotrazos. Tres de Chrétien, uno de Quenedey y otro de bouchardy.

Retrato de militar, dibujado por Fouquet en 1791 (fig.8), retrato de mujer hacia 1793 (fig.10), dibujado por Fournier y el retrato del coronel de caballería Claud-Mariee-Henri señor de Montchênu, (fig.11), grabados todos ellos por Chrétien, al buril y retocados con aguatinta. El cuarto retrato es el de una mujer desconocida, grabado y dibujado por el propio Quenedey, hacia 1795, cuando ya se independizó de su antiguo socio (fig.9).Y el último, el perfil de un hombre con gafas realizado por Bouchardy hacia 1820 (fig.13).

La vida del fisinootrazo fue breve. Pronto pasará a América donde será practicada por Ferret de Saint-Mesmín. Apenas traspasó las fronteras de Francia y dejó de practicarse hacia 1830. En España como en el resto de Europa se puso en moda. Los duques de Osuna y sus hijos se hicieron retratar por Chrétien durante un viaje a París en 1798 (fig.7). No solo fueron los duques de Osuna los únicos españoles que posaron para Chrétien, sino otros ilustres españoles se hicieron retratar con la técnica del fisionotrazo como el marqués de Almenara o el célebre marino José de Mazarredo. Manuel Godoy en su exilio en París, tambien se hizo un fisionotrazo por Bouchardy (fig.14).

Fig. 14. Fisionotrazo de Bouchardy. Retrato de Manuel Godoy. Hacia 1825Museo Municipal de Madrid

En España lo cultivaron el dibujante y grabador valenciano Francisco de Paula Martí Mora (Játiva 1762-Lisboa 1827) y Pedro Vicente Rodríguez (8). La obra del primero, resulta bastante sumaria, y no alcanza las cualidades plásticas que caracterizan las producciones francesas (fig.15). En cambio del segundo, podemos decir que su escasa obra conservada, se caracteriza por una base de dibujo de mayor calidad a la empleada por el valenciano y un estampado realizados con notables recursos técnicos, combinando el trazo del aguafuerte y el aguatinta con acabados a la punta seca y el uso de la ruleta que refuerza el efecto de la manera negra, consiguiendo esa suavidad y delicadeza que caracteriza los perfiles retratos franceses de Chrétien o Quenedey (fig.16).

Fig.15. Fisionotrazos de Francisco de Paula Martí. Biblioteca Nacional de Madrid

Fig.16. Fisionotrazo de Pedro Vicente Rodríguez. Retrato de dama con mantilla. 1807. Biblioteca Nacional de Madrid

El fisionotrazo a principios del siglo XIX, con Bouchardy en Europa y Ferret de Saint-Mesmín en América, entra en una fase de agotamiento y desaparecerá de la escena. Los fisionotrazos más bellos salidos de los talleres de Chrétien, Fouquet, Fornier y Quenedey son aquellos que se producen en la década de la revolución francesa, final de siglo, época con la cual se identifican. Los fisionotrazos ejemplifican un mundo en crisis, entendida esta idea como un cambio de valores, de inquietudes sociales de raíz ilustrada y expresión ideológica del siglo de la razón: en definitiva de la desaparición del Antiguo Régimen.



Eloy Martínez Lanzas

Mayo de 2009
Actualizado marzo de 2015

Notas:

(1) Henry Koilski. Avant la photographie, le physionotrace. Cahier nº 1. Musée Arthur Batut. 1989
(2) René Hennequin. Edme de Quenedey des Ricets, portratiste au physionotrace (1756-1830), sa vie et son oeuvre. J.L. Paton. Troyes (1926-1927)
(3) Kemp, M. “The Science of art”. New Haven: Yale University Press. 1990
(4) Nathalie Lemoine-Bouchard. “Les Peintres en miniatura (1650-1850)”. Les Éditions de l’Amateur. París.2008. Pág. 160.
(5) Ob.cit. Pág. 432
(6) Ob. cit.Pág. 242
(7) Ob. Cit. Pág. 111
(8) Jesussa Vega. “Del retrato, el arte del fisionotrazo y la máquina matemática de retratar en la España Ilustrada”. Revista Goya. Nº 316-317. Pág.77

Publicado 9th May 2009 por Eloy Martinez Lanzas
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